MÉTODOS DIAGNÓSTICOS DE LA INFECCIÓN POR H. PYLORI

- Jun 01, 2016-

MÉTODOS DIAGNÓSTICOS DE LA INFECCIÓN POR H. PYLORI

M Pérez Páramo , A Albillos Martínez , J Ortiz Berrocal 


Durante la pasada década, se han desarrollado diferentes métodos para diagnósticar la infección porH. pylori (tabla I). Estos métodos son clasificados como invasivos (o directos), si se basan en detectar la bacteria en las biopsias gástricas obtenidas en el curso de una endoscopia, y no invasivos (o indirectos), cuando la endoscopia no es necesaria y el test se basa en evidencias indirectas.


Dentro de las técnicas invasivas, la histología, el cultivo y el test de la ureasa de la biopsia endoscópica son las más utilizadas. La identificación histológica del H. pylori en la biopsia de mucosa gástrica se basa en su morfología característica en forma curvada o de S y su estrecha asociación con la superficie enterocítica. Normalmente es visible en biopsias rutinarias teñidas con hematoxilina y eosina y tiene la ventaja de que también puede clasificarse la gravedad de la gastritis antral con la que se asocia esta infección. En cuanto al cultivo, señalaremos que aunque continúa siendo la técnica más específica, su sensibilidad puede ser decepcionante si no se utilizan técnicas óptimas . Se considera positivo para H. pylori si aparecen una o más colonias de bacilos espirales o curvados, gramnegativos, oxidasa negativos, catalasa y ureasa positivos. Debido a que el cultivo es muy laborioso y el período de incubación de la bacteria muy largo (3 a 10 días), se dispone en la actualidad de una alternativa a este procedimiento como es explorar el DNA y el RNA bacterianos mediante la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que es una técnica más rápida, más sencilla y de alta sensibilidad. Hoy en día, se utiliza especialmente con finalidades de investigación pero quizá en el futuro se incorpore al diagnóstico rutinario del H. pylori . Por otro lado, una de las características del H. pylori es la producción y excreción de grandes cantidades de enzima ureasa. La actividad de esta enzima se ha utilizado para diagnosticar rápidamente esta bacteria en la muestra de biopsia gástrica. Este test se basa en la capacidad de la ureasa bacteriana para convertir la urea en amonio, produciendo un aumento del pH y un cambio de color del medio detectado por el indicador de color correspondiente. Por último, existe otro método invasivo, de menor utilización, como es la detección de la bacteria midiendo el amonio y las concentraciones de urea en el jugo gástrico. Se basa en que la alta actividad ureásica del H. pylori da como resultado un aumento de la concentración iónica de amonio y una reducción de la concentración de urea en el jugo gástrico, pudiéndose analizar las concentraciones de estas dos sustancias en un equipo normal de analítica.


En cuanto a los métodos no invasivos, la prueba del aliento con urea marcada con C13 o C14 y la detección de anticuerpos en el suero del paciente, son los dos tests que han demostrado ser útiles para el diagnóstico de esta infección. La prueba del aliento también se basa en la actividad ureásica del H. pylori. Después de ingerir urea marcada la hidrólisis intragástrica realizada por la bacteria produce amonio y CO2, siendo este último excretado en el aliento con lo que se puede medir su concentración. En cuanto a la serología, prácticamentemente todos los individuos infectados por H. pylori desarrollan una respuesta inmunitaria contra este microorganismo. La respuesta inmunitaria local de la mucosa es sobre todo del isotipo IgA, mientras que los anticuerpos del suero son principalmente de la clase IgG. Los niveles de anticuerpos anti-H. pylori, sobre todo IgG, aumentan significativamente en los individuos infectados pudiendo ser utilizados como marcadores serológicos de la existencia de esta bacteria . 


Las pruebas serológicas más utilizadas son las ELISA debido a su simplicidad, reproducibilidad y bajo coste. Una desventaja de la serología es que no diferencia entre una infección activa o una ya pasada, porque el nivel de anticuerpos permanece estable durante varios meses a pesar de haber erradicado la bacteria. Por último, mencionaremos que se han desarrollado nuevas técnicas diagnósticas basadas en la serología como son la detección de anticuerpos en la saliva o de antígenos del H. pylori en las heces de los pacientes. Pero estos nuevos tests no han sido todavía suficientemente evaluados para poder establecer su fiabilidad y su papel en el diagnóstico de esta infección.


La existencia de un gran número de técnicas diagnósticas indica que ninguna de ellas es perfecta en todas las situaciones clínicas. En líneas generales, la elección de un método diagnóstico va a depender principalmente de la situación clínica del paciente. Por ejemplo, en pacientes con síntomas dispépticos sin historia previa de enfermedad ulcerosa deberá realizarse una endoscopia, en la cual se detectarán posibles lesiones gastroduodenales y además la colonización de H. pylori puede confirmarse mediante el examen histológico, el cultivo o la prueba de la ureasa de las biopsias de mucosa antral. En cambio, los pacientes con úlcera duodenal previamente verificada por endoscopia con síntomas dispépticos recurrentes se beneficiarán de un test no invasivo como la prueba del aliento con urea marcada o la serología.


Por otro lado, debido a la distribución heterogénea del H. pylori en la mucosa gástrica, pueden darse resultados falsos negativos a partir de biopsias endoscópicas causados por un error de muestreo en cuyo caso estaría indicado una prueba del aliento con urea para confirmar la infección. Además, los estudios epidemiológicos y comprobar el efecto de la terapia erradicadora también son indicaciones de primera elección de la prueba del aliento con urea marcada. Otras indicaciones menos frecuentes de esta prueba incluyen establecer la existencia de infección por H. pylori en pacientes con ulcera diagnosticada por radiología baritada o en los casos en los que está contraindicada la toma de muestras de biopsia de la mucosa gástrica en el curso de una endoscopia.


El interés sobre la prueba del aliento con urea marcada para diagnosticar la infección por H. pylori es creciente entre la población médica, sobre todo entre los gastroenterólogos. Hasta ahora, el diagnóstico y el manejo terapéutico de los pacientes con dispepsia se ha basado en la endoscopia, lo que ha supuesto un aumento continuo del uso de la misma durante los últimos 20 años. El descubrimiento de la infección por H. pylori transformó el tratamiento de la enfermedad ulcerosa péptica, reduciendo la necesidad de la utilización de la endoscopia en la dispepsia. Así, ha sido propuesto que pacientes con dispepsia simple deberían ser sometidos a la realización de una prueba no invasiva, como la prueba del aliento con urea marcada, para despistaje de esta infección y sólo proceder a la realización de una endoscopia en los casos positivos. La explicación de este hecho es que la endoscopia es negativa en la mayoría de los individuos sin infección por H. pylori y si es positiva sólo revela esofagitis, que se puede tratar sintomáticamente. Otra posible estrategia consiste en la realización de una prueba no invasiva para detectar infección por H. pylori en pacientes dispépticos y entonces erradicar la bacteria en los casos positivos, reservándose la endoscopia para aquellos pacientes en que persisten los síntomas después del tratamiento erradicador.